Humedades en solados y fachadas

humedad

¿cómo quitar las humedades?

27 de noviembre

La humedad es la lesión que deriva en la presencia excesiva de agua en un cerramiento: fachadas, suelos o cubiertas, ya sea en su superficie (interior o exterior) o en algún punto de su espesor. Se detecta en forma de manchas de humedad o de lesiones secundarias, como eflorescencias, erosiones, etc. En fachada existen cuatro tipos de humedad: humedad por capilaridad, humedad por filtración, humedad por condensación y humedad de manera accidental. La humedad capilar es aquella procedente del terreno, especialmente cuando el pavimento no es permeable, ya que el agua que no puede ascender por el exterior asciende por el edificio. Para solucionarlo, se debe colocar un zócalo de hormigón o piedra de altura suficiente con mucho cuidado en el caso de los aplacados, ya que el agua puede salir por las juntas; y/o bien sustituir el pavimento exterior no permeable por uno permeable. .

"La humedad capilar es aquella procedente del terreno, especialmente cuando el pavimento no es permeable"

También se puede crear una barrera estanca de betún modificado autoadhesiva, sólo apto para edificios en fase de construcción y con el inconveniente de poder llegar a provocar el deterioro de la cimentación si no se ejecuta adecuadamente, ya que el agua que no asciende, queda retenida en el terreno.

Otra solución sería construir una cámara bufa con una tubería de drenaje enterrada y preferiblemente con un sistema de bombeo y ventilada a cubierta o un forjado sanitario de encofrado perdido con shunt de ventilación para evitar el ascenso del agua y las condensaciones que veremos más adelante. Obviamente el forjado es un elemento estructural, por lo que es una medida preventiva y no puede adoptarse en edificios ya construidos.

Si la humedad es visible en zócalos, guardavivos, salientes, molduras o alféizares se sustituyen las piezas dañadas y se coloca una lámina de aluminio o zinc sobre la zona de incidencia del agua para protegerla. La filtración se produce a través de la fachada, especialmente en alféizares, albardillas y vierteaguas, lo que se soluciona dando a tales elementos suficiente pendiente, de al menos el 10% con un goterón en el saliente para evitar que el agua escurra por la fachada.

Si el agua de lluvia atraviesa el cerramiento (algo poco frecuente) se debe comprobar si el grado de estanqueidad se corresponde con el exigido por el DB HS1 del Código técnico de edificación. La solución mejor suele ser construir una hoja exterior separada de la fachada existente mediante una cámara de aire ventilada; pero si no podemos actuar por el exterior, deberemos disimular la lesión en el interior con un falso techo (sólo para altura libre mayor o igual a 2,80 metros) y un trasdosado interior a la fachada mediante aislante y placa de yeso laminado.

Si el agua entra por cualquier otro punto crítico, como por ejemplo las carpinterías que no presentan suficiente estanqueidad, en ocasiones se puede solucionar con el sellado mediante juntas elásticas entre las zonas practicables y fijas. En caso contrario, es necesario sustituir las carpinterías por otras con una estanqueidad adecuada.

Las condensaciones se producen en la cara interior de la fachada debido a la presencia de puentes térmicos. Una señal clara de la presencia de condensaciones es la presencia visual de la estructura, como si ésta se transparentara o la aparición de manchas más o menos de forma concéntrica. Para evitarlo, se debe calcular las presiones de vapor en cada una de las capas que componen la fachada y comprobar que no se supera la presión de saturación en ningún punto, lo cual dependerá de la temperatura interior y exterior. En este sentido, es muy común por ejemplo, que se creen condensaciones allá por donde discurre una canalización de agua fría debido al salto térmico con el interior de la vivienda o local

Deberemos por tanto, evitar los puentes térmicos, poner coquillas aislantes (no sólo a la red de agua caliente por motivos obvios, sino también a la de agua fría), calefactar de manera moderada los espacios interiores del edificio para evitar en la medida de lo posible los grandes saltos térmicos y ventilarlos de manera suficiente. También debería mejorarse el aislamiento mediante fachada ventilada o SATE.

Por último, la humedad accidental es debida generalmente al fallo de instalaciones que discurren próximas a la fachada: bajantes, canalones, tuberías de suministro de agua, etc. Las manchas se caracterizan generalmente seguir la trayectoria de la tubería dañada. Cualquiera que sea el tipo de humedad, es necesario averiguar de dónde procede el agua, evitar su entrada y esperar a que la zona afectada seque para repararla. Por último, y como conclusión, mencionar que el agua es muy puñetera y pasa por el resquicio más insospechado. Una buena planificación en la ejecución nos evitará males mayores y muchos quebraderos de cabeza en el futuro.


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